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Santa Fe es la provincia con mayor tasa de homicidios del país

Un estudio de la UNR que cruzó datos oficiales muestra que en 2016 hubo más de 11 asesinatos cada 100 mil habitantes, mientras que la media en la nación es de 7. En 2002 el distrito se ubicaba en el octavo lugar. Hoy es el más violento de Argentina.

Por: Nicolás Maggi/El País Digital

Mientras 16 provincias lograron bajar su tasa de homicidios en los últimos 15 años, Santa Fe padeció un crecimiento exponencial de los asesinatos ocurridos en su territorio en el mismo período, pasando del octavo lugar en 2002 al primer lugar en la actualidad. Así lo demuestra una investigación académica elaborada para la Maestría en Comunicación Digital Interactiva dictada por la Universidad Nacional de Rosario, en la cual se realiza un análisis de los homicidios dolosos en la provincia entre los años 2001 y 2016 con un entrecruzamiento de datos oficiales. El estudio concluye que se ha elevado la tasa de homicidios pasando de un 8,33 por ciento al 11,27 en la actualidad.

El trabajo tomó como fuentes al Ministerio de Seguridad provincial, el Ministerio Público de la Acusación, la policía, y recortes periodísticos. Según los autores, esto fue necesario porque si bien la información está disponible de forma fragmentada, no hay una elaboración sistematizada de las cifras o, si la hay, no se observa una decisión política de ponerla a disposición de los ciudadanos. Para darle un abordaje necesario para comprender el fenómeno, los autores decidieron contextualizar los números en el marco del país, pero también en la serie año a año de la misma provincia.

El informe sostiene que la tasa de homicidios en Santa Fe comenzó a incrementarse desde 2012, cuando por primera vez superó los 10 asesinatos cada 100 mil habitantes, y luego ya no volvió a cerrar ningún año bajo ese piso. De hecho, según la última cifra oficial extraída del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) para el 2015, Santa Fe con un valor de 12,2 es la única provincia que tiene una tasa de dos dígitos, seguida por Formosa a una distancia considerable con 9,5.

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Unas suben y otras bajan

“Entre 1991 y 2011 la provincia nunca había superado los 10 homicidios cada 100 mil habitantes. A partir de 2012 esa tasa fue superada y nunca bajó de los 10 puntos, ni siquiera en 2016 que aún hay datos extraoficiales pero sabemos que estaría arriba de 11”, señaló el comunicador Nicolás Lovaisa, uno de los autores del trabajo junto a Alejandra Escalas.

De todos modos, lo que sí se puede corroborar es que en el período 2002-2015, para el cual existen cifras oficiales de todas las provincias más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, “mientras 16 distritos bajaron su tasa otros 8 la aumentaron”, dijo el investigador en contacto con este medio. Entre ese grupo se encuentra Santa Fe, “que es además en la que más creció”, apuntó. “Es un dato preocupante, es indudable que hay un endurecimiento de la violencia y por ende de los homicidios dolosos que no se sabe si está totalmente advertido por los funcionarios, ya que contrasta mucho con las declaraciones públicas que hacen las autoridades”, insistió Lovaisa.

La referencia es a las manifestaciones realizadas en el mes de marzo por el ministro de Seguridad santafesino Maximiliano Pullaro y su par nacional Patricia Bullrich, quienes en conferencia de prensa durante una visita de la titular de la cartera a nivel país afirmaron que en 2017 están bajando los homicidios en la región. “Logramos quebrar una brecha ascendente a mediados del año pasado que empezó a descender en la provincia de Santa Fe y particularmente en Rosario y en su área metropolitana”, dijo Pullaro en ese momento.

Piso alto

Lo que fundamenta Lovaisa es que si bien esta tendencia es cierta, “lo que hay que mirar es desde dónde se da ese decrecimiento”. Los guarismos indican que los picos se producen en 2013 y 2014 (13,33 y 13,51 respectivamente), fundamentalmente por una ola de homicidios que tuvo lugar en los dos grandes centros urbanos de la provincia, Rosario y la ciudad de Santa Fe, donde se acumulan históricamente la mayor cantidad de muertes.

Luego, en 2015, el índice descendió a 12,57 (la cifra, elaborada por los autores del estudio en base a números de población aportados por el Instituto Provincial de Estadística y Censos, difiere en algunas décimas de las aportadas por el SNIC). Según algunas fuentes oficiales, en 2016 el total de homicidios en toda la provincia fue de 361, con lo cual la tasa se ubicó en 11,27 cada 100 mil habitantes. De confirmarse estas cifras -aún no fueron “blanqueadas”- los crímenes habrían bajado alrededor de un 10 por ciento el último año en todo el territorio santafesino. No es un número que permita celebrar con fuegos artificiales.

En tanto, a cinco meses de comenzado el 2017, según el analista, se proyecta que el año cierre “muy probablemente con una tasa que siga por encima de las 10 muertes cada 10 mil habitantes, y es un valor preocupante. No es algo positivo, porque el piso es muy alto, e incomparable con el de otras provincias. Hay claramente una consolidación de los homicidios en la provincia desde 2012 y el gobierno no hace ninguna autocrítica”, sostuvo uno de los profesionales que elaboró el estudio. En efecto, lo que no se puede negar es que desde que gobierna el Frente Progresista, los números superaron un techo histórico que nunca se había pasado (los 10 puntos) y hasta ahora el gobierno no ha encontrado la forma de bajar esa cifra.

A nivel país

Cuando se comparan los datos con lo que sucede en otras provincias, Santa Fe pierde por goleada. Según el SNIC, en 2002 el distrito tuvo una tasa de 8,33 homicidios cada 100 mil habitantes. Ese número la ubicó en el puesto número 8 del ranking, detrás de Buenos Aires que tenía un elevadísimo 13,78; Formosa con 11,92; Chubut con 11,62; Chaco con 11,17; Mendoza con 10; Neuquén con 8,65 y Entre Ríos con 8,63.

Mientras a lo largo de los años un alto porcentaje de las provincias logró disminuir los crímenes violentos, Santa Fe fue la excepción: entre el 2002 y el 2016 aumentaron en 2,94 puntos. Por otra parte, en el podio de las provincias que más redujeron su tasa de homicidios están Buenos Aires con 6,38; Chaco con 5,67 y Chubut con 4,92.

Tampoco hay una relación directa entre el aumento de los homicidios dolosos en Santa Fe y la evolución de las tasas a nivel país. Durante el período comprendido entre 1991 y el 2015 los índices más altos se dieron en 1992 (9,22); 1997 (9,86); y 2002 (9,52). Una vez llegado a ese techo, hay un descenso de los guarismos hasta el año 2011, cuando comienzan a subir otra vez pero sin llegar al récord histórico. Luego vuelven a mostrar una curva descendente hasta cerrar 2015 (última cifra oficial nacional) en 7,07 homicidios cada 100 mil habitantes. La tasa santafesina es un 60% más alta.

Excusas 

Lovaisa apuntó, al respecto, que funcionarios provinciales argumentaron en entrevistas que realizó que “Santa Fe tiene un número alto porque «blanquea» los homicidios”, es decir, que no oculta datos. “Esto no parece válido”, dijo, y explicó por qué: “En el mismo período, Buenos Aires bajó más de seis puntos la tasa entre 2002 y 2015. A esa provincia, mentir en un punto le significaría ocultar 171 muertos. Dos puntos, 342. Parece poco factible que eso se pueda lograr, más aun teniendo en cuenta que según los criminalistas, los homicidios casi no tienen «cifra negra». Algunos pocos pueden quedar sin registro, pero es difícil que suceda a esa escala. Por lo cual esta excusa es ridícula, la tasa de homicidios en Santa Fe es alta porque de hecho se producen muchos asesinatos”, afirmó el periodista.

Una situación curiosa que aconteció esta semana fue que luego de varios días desde que se divulgaron los datos, ningún referente del Frente Progresista, no sólo de la gestión actual -que podría argumentar que hace sólo un año y medio tomó el timón- sino tampoco de las dos anteriores salió a hacer comentario alguno sobre tan alarmantes cifras, que por su propio peso específico no se prestan a subjetividades. “Acá nadie se hace cargo de nada, hay un gran acuerdo de la política en general al respecto, tácito y expreso”, comentó a este cronista en off un hombre que supo tener su despacho en la Casa Gris hasta hace no muchos años, pero no pertenece a la alianza política que gobierna.

Ajuste de cuentas

Uno de los puntos que menciona además el estudio es que existe una costumbre nada inocente y cada vez más extendida en los partes policiales, que luego toman ingenuamente los medios periodísticos, de calificar como “conflictos interpersonales” o “ajuste de cuentas” a una gran porción de los homicidios que se cometen, construcción que también ha sido apropiada por funcionarios del gobierno de la provincia. La Justicia sustenta ese premisa con datos: en un informe de 2014 del Ministerio Público de la Acusación, se sostiene que en 6 de cada 10 asesinatos sucedidos ese año “víctima y victimario se conocían”.

Lovaisa traza una sospecha de que se trata de una maniobra para que el Estado esquive responsabilidades sobre esas muertes. “Las expresiones «conflicto interpersonal» y «ajuste de cuentas» son nefastas. Estos conceptos que surgen de los partes policiales y luego a veces son reproducidos acríticamente desde los medios de comunicación esconden una intención del Estado de decir «nosotros no podíamos hacer nada, porque es gente que se conoce entre sí y en algún momento se mata», como si no hubiera un conflicto detrás que sea su responsabilidad resolver, como la cantidad de armas de fuego que andan dando vueltas por Santa Fe”, indicó.

“Por supuesto –continuó el periodista- que no todos los crímenes tienen vinculaciones a disputas territoriales ligadas a la criminalidad o alguna otra manera de dirimir esos conflictos, pero está claro que de ninguna manera son todas discusiones intrafamiliares que terminan a los tiros como lo hace aparecer el gobierno provincial”.

El rol policial

Uno de los argumentos más destacados del trabajo es la desarticulación del mito de que más presencia policial asegura necesariamente el combate del delito. “No hay relación entre más policía y menos delito. El gobierno que más agentes puso en la calle fue el de Antonio Bonfatti, que lo aumentó un 26% por encima de la gestión anterior. En 2001 había un policía cada 197 habitantes y hoy hay uno cada 131. Sin embargo, entre 2012 y 2015 fue el momento más álgido respecto de la cantidad de homicidios, por lo que esta herramienta no dio resultado. La situación no mejoró, sino que empeoró”, detalló.

Esta situación puede unirse a otro punto: “No tenemos la cifra de armas de fuego que hay en la provincia, pero sí pudimos comprobar que entre 2009 y 2013 los heridos de bala en Santa Fe aumentaron un 90%. Y cuando uno le pregunta a un ex ministro de Seguridad, a gente que hace trabajo social, y a criminólogos, quién es el que regula la presencia de armas en esta provincia, todos inequívocamente responden que es la policía”. Más que una solución, las fuerzas de seguridad podrían haber sido parte del problema.

El informe también compara la inversión presupuestaria en distintos aspectos como seguridad, educación, desarrollo social u obras públicas de los últimos gobiernos provinciales. En este punto Lovaisa encontró que el Frente Progresista, a través de sus gestiones, “fue subiendo paulatinamente el presupuesto en seguridad, en perjuicio de la inversión en desarrollo social, y se mantuvo en educación mientras que la obra pública bajó drásticamente. En el último gobierno del justicialista Jorge Obeid (2003-2007, antes de que asumiera el socialista Hermes Binner) la inversión en obras fue del 9% sobre el total ejecutado, y con Bonfatti (2011-2015) fue sólo del 2%. “Esta inversión favorece a los sectores más desprotegidos, porque eleva la calidad de vida y porque requiere de mano de obra no calificada y eso hace que haya más fuentes de trabajo”, explicó.

Capital de la muerte

El relevamiento académico fue presentado en la Legislatura provincial por el diputado del Frente Para la Victoria Leandro Busatto, quien hizo hincapié en que la ausencia de estadísticas oficiales respecto a las altas tasas de crímenes violentos “no posibilita tener un punto de partida serio para abordar la problemática”. El análisis allí presentado tuvo un desglose más pormenorizado de la ciudad de Santa Fe, un caso paradigmático por la dureza de las cifras.

El legislador peronista detalló una realidad preocupante de la capital provincial, que según el estudio “es la ciudad más violenta de la provincia más violenta, lo que nos lleva a ser la más violenta de la Argentina. En la capital provincial hay que poner el dato de que están bajando los homicidios en perspectiva. Venimos de tres años que han sido récord y ese descenso nos sigue manteniendo en un nivel de inseguridad alto. En 2014 la ciudad de Santa Fe tuvo una tasa de 34,2 homicidios cada 100 mil habitantes mientras la media nacional es de 7. Esto la iguala a las ciudades más violentas del mundo como Johannesburgo (30,31), Medellín (33,8) o Río de Janeiro (39,7)” explicó en diálogo con El País Digital.

Otros datos que agregó el dirigente, tienen que ver con el perfil de los fallecidos: la mayoría son varones, jóvenes y de sectores vulnerables económicamente. El diputado cree, en ese sentido, que una parte considerable muere en enfrentamientos entre miembros de grupos criminales: “De las 1.369 víctimas de homicidio registradas desde el 1° de enero del 2001 al 31 de diciembre de 2016, el 90% son de sexo masculino y casi el 50% son jóvenes de entre 15 y 24 años, mayormente de barrios periféricos, ya que el 75% de las muertes suceden en los bordes oeste, sur y norte de la ciudad”, mencionó Busatto. “Sólo el 10% de los homicidios fueron en situación de robo. La mayoría, 6 de cada 10, son con conocimiento previo entre víctimas y victimarios, lo que puede dar pie a hablar de integración de bandas con ocupación territorial que operan en algunos lugares”, completó.

“Creemos que estos datos nos van a servir para saber dónde estamos parados, cuál fue la evolución de la inversión en obra pública provincial a través de estos años, cuánta de esa inversión fue a los barrios, cuánto se invirtió en seguridad, cuál es la cantidad de policías por habitante, cuánto se invirtió en acción social y educación que son, sin dudas, áreas que influyen directamente en la variación de los niveles de violencia ciudadana”, aseveró Busatto.

Finalmente, el diputado del PJ afirmó: “Este trabajo de investigación e interpretación de estadísticas es importante para pensar y evaluar políticas de seguridad, y fue necesario generarlo porque nunca el Ejecutivo difundió estadísticas oficiales”.

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